Los Andes, 2 de marzo de 2026.

La Junta de Vigilancia de la Primera Sección
del Río Aconcagua informó que, durante toda la presente temporada —por más de
tres meses— se han implementado medidas extraordinarias para mitigar los
efectos generales de la sequía en la cuenca.
Entre ellas, se ha sostenido un aporte diario de caudal en el sector Puente El Rey,
junto con la aplicación sistemática de turnos parciales de 36 horas cada fin de
semana, con el objetivo de disminuir daños en los canales, en el sistema de riego
y en la actividad agrícola del valle.
Estas medidas se han debido mantener en un escenario de deshielos irregulares y
disminución sostenida de caudales, situación que refleja el impacto acumulado de
más de 15 años de sequía estructural en la macrozona central del país.
Desde la organización, su presidente Luis Alberto Luraschi, señaló que, “si bien
estas acciones han permitido enfrentar la contingencia y reducir impactos
mayores, las medidas extraordinarias no pueden transformarse en la nueva
normalidad”

Se requieren decisiones estructurales
Luis Alberto Luraschi, presidente de la Junta de Vigilancia, enfatizó que la
seguridad hídrica del Aconcagua y de la Región de Valparaíso requiere avanzar en
soluciones de fondo, entre ellas:
 Construcción y modernización de embalses, para almacenar agua en
invierno y regular su disponibilidad.
 Reúso de aguas servidas que hoy se descargan por emisarios submarinos,
transformándolas en nueva oferta hídrica.
 Reducción de pérdidas en redes sanitarias urbanas, mejorando eficiencia
en la distribución.
 Unificación y modernización de bocatomas, línea en la cual la Primera
Sección ya ha avanzado y proyecta nuevas obras para fortalecer el control
y la adaptación al cambio climático.

 Mayor tecnificación del riego agrícola, optimizando cada metro cúbico
disponible.
 Gestión integrada de aguas superficiales y subterráneas, considerando la
disponibilidad total de la cuenca y no fuentes parciales o aisladas.
“El desafío es mirar el Aconcagua desde la cordillera hasta el mar, considerando
todas sus fuentes y cada una de sus cinco secciones —Putaendo, Primera,
Segunda, Tercera y Cuarta— bajo un modelo hidrológico común y una
planificación que fortalezca la seguridad hídrica de toda la cuenca”, indicó.
Finalmente, señaló que la experiencia de esta temporada demuestra que la
coordinación entre secciones es posible —aunque perfectible—, y que
precisamente por ello es indispensable avanzar hacia una política estructural que
permita transformar la actual gestión de emergencia en una estrategia permanente
de seguridad hídrica para la región.