Historia

El río Aconcagua se encuentra dividido administrativamente en secciones que funcionan como sistemas independientes dando cuenta de las diferencias que existen respecto del origen de los caudales que definen su disponibilidad y la ausencia de obras de acumulación y distribución que permitan cambiar esa condición. Así la ordenanza general del 3 de enero de 1872 definió la sección oriental y la ordenanza general del 17 de enero del mismo año definió la sección poniente. Esta condición ha sido ratificada en varias ocasiones por fallos judiciales definiendo desde entonces la disponibilidad de cada sección las cuales adoptan medidas de reparto extraordinarias de forma independiente.

El primer rol de usuarios de la que se llamó Junta de Vigilancia del río Aconcagua en la sección oriente data del mismo año 1872  y cuenta que se regaban 12761 cuadras (19000 ha aprox). El año 1925, se implementaron las “Obras de Medida y Repartición de Aguas”  diseñadas por el Ingeniero don Humberto Pizarro y que han permitido repartir de forma proporcional y conforme a derecho las aguas de la primera sección durante más de 90 años.

El año 1951 se promulga el Código de Aguas donde se reconoce a las Organizaciones de Usuarios y cuatro años más tarde, mediante el decreto N° 52 del 5 de enero de 1955, se aprueban los Estatutos de la Junta de Vigilancia de la primera sección del río Aconcagua donde se define su objetivo principal, su jurisdicción y el rol de usuarios de esa época que contaba con 26 canales para el riego de 12774 cuadras de riego permanentes y 11580,48 l/s de derechos eventuales, además de 5 canales industriales o de fuerza motriz.

El objetivo de la Junta se encuentra en el articulo primero de los estatutos.

Artículo primero: “(…) administrar y distribuir las aguas a que tiene derecho sus miembros, explotar y conservar las obras de aprovechamiento común y realizar los demás fines que le encomiende la Ley. Podrá construir nuevas obras o mejorar las existentes (…)”

La 1ª sección del río comprende desde donde nace en la cordillera hasta el puente del Rey en San Felipe, sus recursos de agua provienen de sus afluentes superficiales cordilleranos, los ríos Juncal, Blanco y Colorado, además de esteros como Riecillos, Vilcuya y los Chacayes entre otros.

Los usuarios de agua de la primera sección se ubican en las comunas de Los Andes, San Esteban, Rinconada, Calle Larga, Santa María y San Felipe, además de Colina y Til Til en la provincia de Chacabuco región Metropolitana.

En la primera sección del río Aconcagua se administra el agua superficial para generación eléctrica, agua potable, industria y principalmente para el riego de aproximadamente 24000 hectáreas en su mayoría cultivos permanentes como uva de mesa, duraznos y nogales, además de hortalizas y forraje de carácter eventual.

Según el Censo Agrícola del año 2007, del total de la superficie bajo riego en esas comunas, la mitad se riega con métodos tradicionales y del total de explotaciones agrícolas, el 60% tienen menos de 5 hectáreas.

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